EL
LEGADO DE FIDEL (1)
LA
VERDAD TEMIDA POR TRUMP
Por
Ernesto Wong Maestre
ALGUNAS
PREMISAS DE LA REFLEXIÓN
El
primer presidente de los Estados Unidos de América fracasado en el
intento de continuar extrayendo de Cuba su riqueza, a costa de la
explotación del pueblo cubano, fue el republicano Dwigth Eisenhower
quien gobernó su país hasta el 20 de enero de 1961, precisamente
cuando unos cien mil jóvenes cubanos se enrolaron como maestros
populares, al llamado del líder revolucionario Fidel Castro Ruz, y
comenzaron la campaña de alfabetización de esos campesinos y
obreros que el sistema capitalista excluyó del saber universal.
Por
haber pertenecido a ese histórico contingente juvenil, haber
aprendido de Fidel a ser justo y honesto, y recordar que ser
revolucionario “es desafiar poderosas fuerzas dominantes” y
“defender valores en los que se cree”(FC,1/5/2000), le recordaré
al señor Trump algunos datos históricos ya que nuestro querido
Comandante en Jefe ha partido a la gloria. Le respondo al candidato
ganador de EEUU como acostumbraba Fidel a hacerlo ante las
ignominiosas calumnias lanzadas contra Cuba por algunos de los once
presidentes yanquis que siguieron el camino vergonzoso e injerencista
del invasor Eisenhower, el que parece agradarle al próximo inquilino
de la Casa Blanca.
En
razón de ello, en la presente serie de artículos El Legado de Fidel
que inicia con este trabajo La Verdad Temida Por Trump, pretendo
mostrar las potencialidades ideológicas y políticas más
significativas del legado de Fidel Castro que comenzaron a gestarse
desde el asalto al cuartel Moncada en 1953, en todo el periodo de
emigración a EEUU y México, luego en la guerrilla de la Sierra
Maestra 1955-1958, en los años que nace y se consolida la verdadera
república libre e independiente de Cuba (1959-1972), en la nueva
institucionalización comenzada a integrarse al sistema socialista
europeo (1972-1991), más tarde durante el “período especial”
(1991-2000) y luego en la recta final hasta el “último minuto”
del día 25 de noviembre de 2016 que como prometió estuvo batallando
con la naturaleza.
A
través del estudio de sus discursos públicos desde que Fidel asumió
las riendas del país en 1959 se pueden extraer esas claves de su
pensamiento que nutren su legado político, y que hoy son tan temidas
por las oligarquías extranjeras porque socavan las bases
argumentales del capitalismo monopolista y movilizan al sujeto
histórico para guiarlo en su camino liberador e independentista
frente al imperialismo yanqui. ¿Será por ello que el elegido
presidente estadounidense Donald Trump fue tan insolente, prepotente
y mentiroso al comentar días atrás el fallecimiento del líder
cubano Fidel Castro calificándolo de “dictador” y al sistema
político cubano de “totalitario”?.
Igual
a los anteriores presidentes, Trump declaró su aspiración de
devolverle a EEUU su poderío e influencia mundial. Si esa potencia e
influencia fueron alcanzadas por los gobernantes estadounidenses a
costa de la explotación de los trabajadores y trabajadoras de los
pueblos de América Latina, África y Asia, practicada por sus
monopolios, transnacionales y megacorporaciones, entonces el legado
de Fidel Castro continuará siendo un obstáculo imbatible para Trump
como lo fue para esos once presidentes gringos, ya que ese legado
fidelista es la síntesis de su pensamiento, su obra humana y
material y su praxis en los marcos nacionales e internacionales. Es
el paradigma del revolucionario Fidel, arraigados en la cultura
cubana y de otros pueblos o tomados como referencia y respetados como
válidos para la lucha emancipatoria. Por ello resulta necesario
recordar que “la cultura es el fundamento del movimiento de
liberación nacional”, como habría dicho uno de los líderes
africanos que tuvo más identificación con Fidel: el agrónomo
guineano Amilcar Cabral quien se destacó en la fundación de la
Tricontinental de La Habana en 1966 y lideró hasta su muerte en 1973
la batalla por la independencia de Guinea Bissau y Cabo Verde.
¿Por
qué el legado de Fidel es y será un poder defensivo de altos
quilates frente a las pretensiones imperiales de apoderarse de Cuba?
Para contestar esa pregunta se debe haber respondido esta otra: ¿en
qué consiste el legado de Fidel?. Ambas preguntas se responderán a
lo largo de los artículos que componen esta serie. Para presentarla
se ha optado por usar, generalmente, un orden cronológico de los
acontecimientos en que líder-pueblo estuvieron involucrados
transformando a Cuba y enfrentándose al potente adversario
imperialista. De esa dialéctica se extraerán los rasgos genéticos
del pensamiento de Fidel. Ellos son significativas tesis de su legado
histórico que se fue construyendo con el tiempo y la praxis porque
nada surge de la nada.
EL
LEGADO DE FIDEL ESTÁ ARRAIGADO EN LA CULTURA CUBANA
Durante
nueve días el mundo estuvo observando en Cuba el comportamiento
ciudadano y militante de millones de personas que en las ciudades
cubanas expresaron, ante los restos de Fidel convertidos en símbolo,
su admiración, amor y respeto hacia “el Caballo” como le llamaba
cariñosamente el pueblo a Fidel, o hacia el “Comandante en Jefe”
como se le denominó oficialmente y se hizo patrimonio de todas y
todos los cubanos que coreaban una y otra vez, “Yo Soy Fidel”,
“Yo Soy Fidel”, “Yo Soy Fidel”. Esa identificación del
pueblo con Fidel es resultado de ese legado que fue construyéndose
desde el asalto, organizado y liderado por Fidel, al principal
cuartel militar de la dictadura de Fulgencio Batista, hasta este
propio momento de su fallecimiento pues con su decisión personal de
que al morir lo cremaran reafirmó un elemento crucial de su legado:
la firme convicción en los principios éticos, políticos y morales
con que condujo la Revolución Cubana, en los cuales se destacó,
entre otros, evitar el culto del pueblo a su personalidad por las
dañinas consecuencias que ello podría traer para el ritmo y
profundidad del proceso de transformaciones sociales.
Por
el arraigo popular
del legado de Fidel en la cultura cubana
y por la decisión soberana de ese pueblo y sus líderes actuales,
dirigidos por el ya legendario comandante de la Sierra Maestra y
genio militar Raúl Castro Ruz, de continuar la obra transformadora
de la Revolución en Cuba, seguirá ello constituyendo un valladar
infranqueable a los planes estadounidenses de entrometerse en los
asuntos internos de Cuba para “cambiar el régimen” como si se
tratara de un problema de reingeniería en una empresa. Ese
pensamiento pragmático capitalista del agresivo Trump encontrará en
el legado de Fidel un poder defensivo que no podrá vencer, como no
lo pudieron lograr esos once ilusos mandatarios imperiales.
De
ese legado fidelista, la ideología de la Revolución Cubana, como
sistema de ideas compartidas por la gran mayoría de la población
para construir el socialismo,
es otro valladar infranqueable para Trump, como lo fue para los once
presidentes anteriores, pues constituye un cuerpo sólido de
conocimientos dentro de ese “mundo social” compartido con otros
pueblos, de mucha significación para transformar las estructuras
heredadas del capitalismo y construir el socialismo, solo a 90 millas
del mayor adversario.
En
ese contexto, el discurso del Comandante en Jefe adquirió un
relevante significado para todas las generaciones de cubanos y
cubanas, y de otras sociedades latinoamericanas o caribeñas,
formadas al calor de esa intensa batalla por la sobrevivencia y la
búsqueda del “buen vivir”, como diría Evo Morales, otro de los
leales hermanos y admirador confeso de Fidel quien también aportará
un legado a las generaciones actuales y venideras “Ninguna economía
es duradera si produce desigualdades y exclusiones. Ningún progreso
es justo y deseable si el bienestar de unos es a costa de la
explotación y la miseria de otros” sentenció Evo como presidente
Pro Témpore de la Cumbre del G77+China, celebrada en La Paz,
Bolivia, en junio de 2014. También alertó: “Necesitamos
construir una visión distinta del desarrollo occidental capitalista,
transitando desde el paradigma del desarrollo sostenible al paradigma
del desarrollo integral para el buen vivir. Ningún desarrollo es
sustentable si la producción destruye la Madre Tierra”. No son
secretas en absoluto las propias referencias del líder boliviano a
las ideas socialistas y ecologistas de Fidel a quien considera su
mentor político.
Sin
dudas, el pensamiento social de Fidel se ha extendido por toda la
región, a pesar de la manipulación mediática adversa, durante el
medio siglo de vida y obra revolucionaria en Cuba. Ello constituye un
reto a vencer o adaptarse para el capitalista Trump si este es
incapaz de poder asimilar ese pensar en lo social, casi predominante
en los foros de organismos multilaterales o en los movimientos
sociales, y él trata de contrarrestarlo muy dogmáticamente con
adjetivos descalificadores contra el indiscutible líder de pueblos,
opuestos a la realidad, o con políticas agresivas que se revertirán
en contra de sus intenciones reformadoras.
Así
también calificaron a Fidel, cada uno a su forma y estilo, los
posteriores presidentes a Eisenhower, tan fracasados en sus intentos
anticubanos: John F. Kennedy (1961-1963), Lyndon B. Johnson
(1963-1969), Richard Nixon (1969-1974), Gerald Ford (1974-1977),
Jimmy Carter (1977-1981), Ronald Reagan (1981-1989), George H. W.
Bush (1989-1993), Bill Clinton (1993-2001), George W. Bush
(2001-2009) y Barack Obama (2009-2017) quien moderó su léxico
contra la Revolución Cubana bajo el presupuesto de buscar “el
cambio de régimen” en Cuba mediante el “smart power” aplicado
codigna o compensatoriamente para promover también la creación de
una oposición política dentro de la Isla (destinada al fracaso por
su artificialidad, ilusión capitalista y su carácter anexionista).
EL
ORIGEN DEL SUBDESARROLLO ESTÁ EN LA BASE ECONÓMICA
Fue
a solo cuatro meses de comenzar el gobierno revolucionario cubano
cuando Fidel expuso una de sus principales tesis políticas a los
veintiún gobernantes latinoamericanos reunidos en Buenos Aires el 2
de mayo de 1959 y colocó los factores causales del desastre
político-social latinoamericano en la “base económica”, es
decir, en “las relaciones sociales de producción”, definidas por
Carlos Marx en el I Tomo de El Capital. “La inestabilidad política
de los gobiernos y de los pueblos de América Latina en estos tiempos
no es la causa del subdesarrollo –afirmó Fidel- sino la
consecuencia del subdesarrollo”. Al cuestionar la tesis
predominante en el foro, el líder cubano argumentó y afirmó que
“el mal no está en nosotros, que el mal está, fundamentalmente,
en nuestras condiciones económicas y sociales, que no hemos tenido
la fortuna de podernos desarrollar como se han desarrollado los
países del norte, y que las causas no están en el hombre
latinoamericano, (…) que las
causas están en la base económica,
en los tremendos problemas económicos que desde los orígenes hemos
afrontado estos pueblos de Centroamérica y de Suramérica”. Y más
adelante Fidel lanzó una de sus primeras críticas públicas a los
EEUU, ante la mirada atónita de los delegados estadounidenses que
habían exaltado el “sacrificio” financiero hecho por su sociedad
para poder invertir en el extranjero. “No lo ha hecho en favor de
los pueblos de la América Latina –exclamó Fidel- no se han
dirigido hacia aquí, hacia la familia de este hemisferio. Se han
dirigido esos sacrificios hacia Europa, para su reconstrucción
después de la guerra, se han dirigido hacia los lejanos países del
Medio Oriente”. Este tipo de denuncia abierta hacia EEUU y
sustentada profundamente en la realidad, es otra característica
genética del legado de Fidel al que teme Trump.
El
“republicano” Eisenhower fue quien rompió las relaciones
diplomáticas en enero de 1961 con Cuba, pocos días antes de
entregar el poder a Kennedy, como para dejar comprometido al
“demócrata” de forma legal y fácticamente, pues la invasión
mercenaria ya él la tenía preparada y solo Kennedy debía
ejecutarla. Al ser derrotados los mercenarios por el pueblo cubano en
armas, liderado eficazmente por Fidel, este lanzó una premonitoria
sentencia: "Y algo sí podemos comunicarle al señor Kennedy:
que primero verá una revolución victoriosa en Estados Unidos, que
una contrarrevolución victoriosa en Cuba" (discurso del
13/3/61). Esa visión estratégica de Fidel es una de las cualidades
de su legado al que teme Trump. Una visión fundada en la concepción
filosófica marxista de Fidel expuesta desde 1959, antes de declarar
en abril de 1961 el carácter socialista del proceso revolucionario
cubano, con el que asiste como miembro fundador a la primera Cumbre
del Movimiento de Países No Alineados en septiembre de ese mismo año
celebrada en Yugoslavia.
EL
PODER DEL PUEBLO TRABAJADOR ES LA CLAVE
El
eje potencial del legado de Fidel radica y está centrado en el poder
del pueblo trabajador, en el poder de la clase obrera, desde el
primer año de Revolución. “Los obreros saben que nosotros sí
que no andamos defendiendo intereses contrarios a los intereses de
los trabajadores”, declaró Fidel en el 1er Congreso de
Trabajadores Azucareros. Y concluyó: “¡Qué casualidad que ha
sido el año de más paz, de más orden, de menos huelgas y
conflictos sociales! ¿Por qué? Por la identificación que existe
entre los trabajadores y el Gobierno Revolucionario”.(FC 15/12/59)
El
carácter obrerista del discurso y la praxis clasista de Fidel son
ejes conductores que desde 1959 guiaron la organización, los planes
y las movilizaciones del pueblo, factor decisivo en la lucha
antimperialista, y que constituye parte sustancial del legado
fielista que más teme Trump.
“El
Gobierno Revolucionario –dijo Fidel desde 1959- después de
restablecer todos los derechos sindicales, después de restablecer el
derecho de huelga, el derecho de desfilar el 1ro de Mayo, el derecho
de escoger a sus dirigentes, después
de haber restablecido todos los derechos de los trabajadores, puede
contar con ese apoyo espontáneo y libre,
y esa actitud de los trabajadores que libre y espontáneamente han
evitado las huelgas”. (FC 15/12/59)
Lo
más temeroso para Trump, como para los once presidentes que le
antecedieron, es que en el legado de Fidel o paradigma fidelista la
solución real y profunda de los graves problemas económicos y
sociales de los pueblos está en manos de la propia clase obrera, de
los propios trabajadores y trabajadoras, que deben enfrentarse a los
poderes fácticos y saber vencer las campañas mediáticas
capitalistas. Un mes antes de la ruptura de relaciones diplomáticas
por Eisenhower, las palabras de Fidel ante el Congreso de la
Federación Nacional de Trabajadores Azucareros (FC 15/12/59) fueron
determinantes en la decisión imperial pero también fueron
premonitorias de ese proceder oligárquico-imperialista que hoy, seis
décadas después, es más indigno y vergonzoso.
EL LEGADO DE FIDEL (2)
UNIDAD
PARA ENFRENTAR AL ENEMIGO
Por
Ernesto Wong Maestre
REVELAR
LA DOBLE MORAL Y LA DEMAGOGIA OLIGARCA ASESINA
La
esencia de las campañas comunicacionales de las grandes
corporaciones de prensa que responden a los dictámenes de los
laboratorios de guerra psicológica de la CIA, Pentágono u otra
Agencia de EEUU está develada desde 1959 por el Comandante en Jefe
Fidel Castro y constituye un componente clave de su legado. La
demagogia, los sofismas y la doble moral con que los adversarios de
Fidel siempre lo han atacado dan cuenta de los temores que siempre
sintieron ante el Barbudo mayor de la Sierra. “El colmo es que
–dice Fidel a los delegados obreros al Congreso- mientras por un
lado insultan, por otro proclaman que no hay libertad de expresión.
Mientras por un lado insultan y escriben cosas que jamás se
atrevieron a escribir contra gobernantes corrompidos, criminales y
saqueadores, por otro lado todos los días aparece un cable de la SIP
(Sociedad Interamericana de Prensa) o de cualquiera de esos
organismos, hablando de que no hay libertad de expresión en Cuba”
(FC 15/12/59). La revelación
oportuna de las contradicciones flagrantes de la burguesía o del
adversario en una batalla
es otra característica del legado fidelista aparecida en su
discurso desde el inicio de las propias transformaciones sociales.
“Incluso
-explica Fidel- se indignan de que el gobierno se defienda, se
indignan de que el gobierno hable, se indignan de que el gobierno
responda y se indignan de que el gobierno responda cuando no solo
están insultando por insultar y calumniando por calumniar, sino que
calumnian tratando
de deparar a la patria días de sangre y de luto,
calumnian para abrir la vía ancha a los mercenarios y a los
criminales, para abrir la vía ancha a los intereses extranjeros,
para abrirles el camino a los agresores de la patria, para abrirles
el camino a los invasores de la patria, para abrirle el camino a la
intervención extranjera; porque el juego en que están hoy algunos
periódicos, el juego en que está hoy la reacción, es un juego
consciente, premeditado, estudiado y deliberado, de promover la
intervención extranjera en nuestra patria”(FC 19/9/59).
LA
BUSQUEDA DE LA UNIDAD PARA ENFRENTAR AL ENEMIGO
Otra
particularidad genética del pensamiento de Fidel que constituye un
factor de unidad popular y por tanto una fortaleza del legado
fidelista al que teme Trump y cualquier oligarquía es el
principio de no contradicción entre creyentes religiosos y no
creyentes que
reconocen los líderes seguidores de Fidel. Desde aquel discurso a
los trabajadores azucareros cubanos (para Venezuela es como a los
trabajadores petroleros), Fidel comenzó a delinear lo que años
después se conoció como política partidista hacia la religión y
la iglesia. “Quisieron crear problemas y conflictos entre la
conciencia política y la conciencia religiosa del pueblo –dice el
líder cubano- cuando son dos conciencias que pueden marchar
perfectamente juntas cuando se basan en la justicia, cuando se basan
en el bien”. Y continúa: “No creo que pueda haber una sola
medida justa en la sociedad humana, no creo que pueda haber una sola
obra buena en la sociedad civil de los hombres, que no quepa en una
sana y justa conciencia religiosa” y después argumenta, “porque
si la religión es encarnación de un sentimiento justo y un
sentimiento noble, si es la encarnación de una idea buena, de una
idea del bien, la
Revolución es la encarnación de los principios más nobles del
hombre, de los
principios más justicieros del hombre” (FC 15/12/59). Tan pronto
como al concluir el primer año de poder rebelde, ya Fidel comenzaba
a definir el concepto de Revolución que cuarenta y un años después
la expondría en la Plaza de la Revolución, casualmente en presencia
del invitado y joven bolivariano Nicolás Maduro.
Cuatro
meses después de la alerta de Fidel a la clase obrera para
prepararse ante el combate que se avecinaba, más de mil mercenarios
preparados y armados modernamente por EEUU, partieron de países
centroamericanos gobernados por dictaduras militares, para invadir a
Cuba pero en Playa Girón encontraron la resistencia popular militar
de las milicias obreras, la policía y las fuerzas armadas cubanas,
mientras el resto de la clase obrera se mantenía en la producción y
redoblando la vigilancia. En solo 72 horas fueron vencidos los
mercenarios y el legado de Fidel siguió nutriéndose.
EL
SOCIALISMO COMO GARANTE DE LA PATRIA SOBERANA E INDEPENDIENTE
Durante
el mandato de Kennedy fue que el líder cubano respondió con más
firmeza soberana a las intenciones de EEUU, no solo consolidando la
nacionalización de empresas norteamericanas que habían monopolizado
los servicios básicos y la monoproducción del país: el azúcar;
sino definiendo el rumbo político de Cuba proclamando, junto al
pueblo enardecido y movilizado por los bombardeos yanquis del 15 de
abril, el carácter
socialista de la Revolución, un
día antes de que Cuba fuera invadida por los mercenarios de EEUU que
desembarcaron el 17 de abril de 1961 por Playa Girón y Playa Larga.
Días
después de la derrota imperialista, Fidel expuso por primera vez en
la Revolución el
concepto de Patria y
las líneas centrales de la política nacional y exterior que son
parte sustancial de su legado, y lo hizo el 1ro de mayo ante más de
un millón de verdaderos y verdaderas patriotas que desfilaron
durante 14 horas en la Plaza de la Revolución. “Por eso los
privilegiados y las clases explotadoras –explicó Fidel en el acto-
no podían tener un verdadero concepto de la patria, porque para
ellos la patria era un privilegio, un privilegio de ellos, donde se
apoderaban del trabajo de los demás, y además querían que otros
defendieran esa patria de ellos”. Y acto seguido define al enemigo
imperialista: “Por eso, cuando un monopolista yanki habla de
patria, cuando un dirigente o un miembro de los círculos gobernantes
de Estados Unidos habla de patria, ¿saben a qué patria se refiere?
A la patria de los monopolios, a la patria de los grandes capitales
bancarios, a la patria de las grandes empresas que poseen solo unos
cuantos. Y cuando hablan de patria, están pensando en mandar al
negro del sur de Estados Unidos, o en mandar al portorriqueño, o en
mandar al joven de familia obrera de Estados Unidos, o en mandar al
obrero, a combatir, a morir, a matar y hasta a asesinar, en defensa
de esos monopolios y de esos millones que ellos llaman patria”.(FC
1/5/61)
Más
adelante Fidel argumenta su tesis con principios políticos que deben
articularse para conformar esa nueva y necesaria teoría política
del siglo XXI: “Solo adquiere un pueblo concepto verdaderamente de
su patria, cuando los intereses de las minorías privilegiadas
resultan liquidados, y cuando el país, con sus riquezas y sus
oportunidades, pasa a ser un país para todos, patrimonio de todos,
oportunidad de todos y felicidad de todos (…). Porque
un país que pone toda su inteligencia, y toda su energía, y todo su
esfuerzo, hacia un propósito determinado, bien sea defender la
patria, como bien sea crear riquezas nuevas para la patria, crear
oportunidades nuevas para la patria, lo consigue como no lo podría
conseguir jamás una minoría gobernante y explotadora, que no puede
arrastrar tras sí al pueblo con todo su fervor y todo su
entusiasmo”. Y a continuación precisa: “la Revolución llega al
poder con el apoyo del pueblo, en virtud de los sacrificios que el
pueblo hizo, de las luchas que el pueblo hizo, de los heroísmos del
pueblo; luchando precisamente contra aviones y armas, tanques y
cañones yankis. Así llega la Revolución al poder, con todo el
respaldo del pueblo. Ha estado en el poder, ha gobernado con el
pueblo y se mantiene en el poder con el pueblo”. El
protagonismo del pueblo,
definido por Fidel, con los mismas cualidades mencionadas por Simón
Bolívar en Angostura, desde su alegato conocido como La Historia Me
Absolverá en el juicio por los sucesos del Cuartel Moncada (*),
comienza a ser resaltado a partir de Girón con mayor fuerza y es hoy
rasgo destacado en el discurso socialista cubano.
PROTAGONISMO
CONSCIENTE DE LAS GENERACIONES
Fue
precisamente en su alegato de defensa (1) en el juicio del Moncada
que Fidel reconoció ante sus captores que quien no leía a Lenin era
un analfabeto y que José Marti era el “autor intelectual” de la
gesta del Moncada. Con esas dos fuentes de su pensamiento, más las
ideas de Bolívar, Fidel fue desarrollando su pensamiento. Martí lo
marcó para siempre con esa máxima: “Ser cultos para ser libres”
mientras Lenin reconocía que “la teoría sin práctica es nula y
la práctica sin teoría es ciega”. Todo ese cúmulo de
conocimientos articulados en una ideología generaron las primeras
políticas sociales de la Revolución Cubana. Fidel y la organización
partidista, desde muy pronto comprendieron que el pueblo sin
instrucción adecuada y pertinente no podía ejercer el protagonismo
necesario para garantizar la marcha de la Revolución y deciden
ampliar las oportunidades. “La Revolución se considera –dijo
Fidel- en el deber de organizar y establecer
el principio de la enseñanza gratuita
a todos los ciudadanos del país, y el pueblo se considera en el
deber de formar a
las futuras generaciones en un espíritu de amor a la patria, de
amor al prójimo verdadero, es decir, amor a sus semejantes, amor a
su pueblo, amor a la justicia, ¡amor a la Revolución!” (FC
1/5/61). Siete años después diría: “La vida de todo
revolucionario debe ser siempre un eterno aprendizaje” (FC
13/3/68).
EL
DERECHO DEL PUEBLO A LA LEGÍTIMA DEFENSA Y A LA UNIDAD
Luego
de hacer esas afirmaciones respecto a EEUU y que el pueblo haya
derrotado la invasión mercenaria, Fidel y la alta dirección de la
Revolución no pierden tiempo para preparar la defensa militar ante
la inminente invasión de las tropas estadounidenses y deciden
solicitar a la Unión Soviética los misiles nucleares de mediano
alcance. Un año después de instalados son detectados por EEUU y
comienza la llamada Crisis de Octubre, donde Fidel –a decir del
Che- brilla como un gran estadista, elemento que forma parte
sustancial del legado fidelista para las generaciones actuales y
futuras. “Y ese apoyo que recibimos del campo socialista
–puntualizó Fidel en el discurso del 9 de octubre de 1962- ese
apoyo especial que recibimos, ese apoyo especial que recibimos de la
Unión Soviética, ¡a ese apoyo no renunciaremos!, porque ese apoyo
solidario (…) es hoy freno de los imperialistas; (…) es contén
frente a los criminales, es preservación de la paz, salvación de
vidas humanas”. La
práctica y ejercicio del derecho del pueblo a recibir apoyo militar
y logístico externo
ante una agresión externa constituye otra propiedad del legado de
Fidel que las nuevas generaciones lo han asimilado totalmente. (FC
9/10/62)
Vinculado
a ese derecho, en el legado de Fidel hay una posición de política
exterior que nació con fuerza en esos primeros años de revolución:
establecer una
alianza militar y económica con la Unión de Repúblicas Socialistas
Soviéticas,
principal adversario de EEUU para la fecha. “Nosotros vamos a tener
–describió Fidel en uno de sus discursos- numerosas fábricas,
entre otras una gran industria siderúrgica”. Y se preguntó:
“¿Cómo la vamos a tener? Con créditos que nos da la Unión
Soviética; con técnicos, con proyectos y con técnica que nos
facilita la Unión Soviética”, se contestó ante un pueblo reunido
con él. Y siguió explicando: “La industria es nuestra; el
producto del trabajo es nuestro; y la podremos pagar con una parte de
las ganancias, de las utilidades que esa industria implique para el
pueblo de Cuba”. Después de cincuenta y cuatro años, esa alianza
heredada por Rusia se ve fortalecida con la política de Putin quien
recientemente reconoció el deber ruso de apoyar la seguridad
internacional de Cuba, lo que para el futuro gobierno de Trump es un
verdadero reto de alta complejidad debido a la polarización de
opiniones en su propio partido acerca de la política hacia Rusia.
Igualmente,
de ese año 1961 es el logro que forma parte del legado de Fidel
referido a la primera gran derrota militar del imperialismo yanqui en
América Latina, ocurrida en Girón, pero también la primera vez que
un gobierno de EEUU aceptara pagar una indemnización de guerra por
los daños causados a la Isla y que sirvió para evitar que sus
mercenarios pasaran 20 años en las cárceles de Cuba o fueran
sentenciados al paredón de fusilamiento.
Si
la posición clasista obrera es un eje sustantivo del legado de
Fidel, la batalla diaria por mantener una sólida unidad
de las filas revolucionarias es una clave imprescindible,
y ese es otro de los grandes aportes en el legado de Fidel originado
desde los prolegómenos de la Revolución. Resulta muy necesario
–decía el líder cubano- “presentar a los imperialistas un
frente unido. (…) A nuestro pueblo una orientación: que nuestra
tarea es unir, dentro y fuera; eliminar todo lo que nos divida,
dentro y fuera; luchar por todo lo que nos una, dentro y fuera. ¡La
unidad dentro de los principios, esa es nuestra línea!”.(FC
2/1/63). Objetivos claros, estrategias integrales, tareas precisas y
recursos viables, fue una secuencia con que el líder cubano echó
las bases de la construcción socialista.
Sin
embargo, de Girón y de la Crisis de Octubre o de los Misiles, Fidel
y sus compañeros dirigentes sacaron otra conclusión que luego la
sintetizaría magistralmente Che Guevara: “Es necesario crear uno,
dos, tres, muchos Vietnam” porque al imperialismo hay que vencerlo
en sus espacios ocupados en el mundo del sur ya que las potencias
nucleares nunca se enfrentarían y por esa vía no se derrotaría al
sistema imperial.
EL
SOCIALISMO DEBE CONSTRUIRSE CON AUDACIA, INTELIGENCIA Y REALISMO
En
el legado de Fidel está implícito el presupuesto de la eficiencia y
la eficacia en el combate, del talento y la virtud para solucionar
las tareas, y así quedó ratificado años después en la compleja
guerra por la independencia de Angola, en la cual las tropas cubanas
se solidarizaron con los angoleños para detener las fuerzas
invasoras surafricanas y mobuteñas, tanto en 1975 para garantizar el
control de la independencia por las fuerzas patrióticas como en 1988
con la relampagueante defensa de Cuito Cuanavale para consolidar la
victoria independentista frente a las pretensiones racistas
surafricanas.
Para
Fidel, Revolución es también “luchar con audacia, inteligencia y
realismo”, “es defender valores en los que se cree al precio de
cualquier sacrificio”(discurso 1/5/2000). Más de cuatrocientos mil
cubanas y cubanos se foguearon en los combates de guerra, por tierra
y por aire, factor que hace temer a Trump por estar Cuba preparada,
no solo ideológicamente sino diplomática y militarmente con apoyo
de Rusia y China para repeler cualquier intento de invasión e
incluso de bombardeo o de crear una zona de exclusión aérea como la
usada por la OTAN contra Yugoslavia y Libia para destruirlas.
A
partir de estas reflexiones sobre el legado de Fidel es que pudieran
comprenderse mejor las perspectivas de las relaciones entre la Cuba
Revolucionaria y el gobierno estadounidense de Donald Trump y
contestarse el por qué fue tan insolente, prepotente y mentiroso al
referirse al Comandante en Jefe Fidel Castro horas después de su
muerte. Si bien Trump nunca aceptará hacer la más mínima
concesión en cuestiones ideológicas, no le quedará más opción
que evadirlas si es que quiere de veras volver a hacer de EEUU al
menos una gran potencia capitalista, como Canadá, Noruega, Islandia,
Australia, Finlandia u otra que no andan invadiendo pueblos, armando
terroristas o derrocando gobiernos mediante golpes de Estado
dirigidos desde Washington. De mantener la misma visión y acción
agresiva de los anteriores presidentes, los pueblos de este
hemisferio sabrán colocarlo en su lugar y ajustarle cuentas, sobre
todo acelerando la construcción de sociedades verdaderamente
soberanas e independientes porque SÍ
SE PUEDE.
Notas
(*) El tercer artículo de
esta Serie tratará sobre el legado político que ya aparece en el
alegato de defensa de Fidel Castro conocido como “La Historia me
Absolverá”.
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@ProfeWong